Cuando se dio cuenta, estaba mirando el techo. Bah, mirar es un decir. La oscuridad reinaba en el cuarto, y sus ojos no podían abrirse del todo. Era un sábado a la mañana triste, lluvioso, aunque todavía no lo sabía.

Agarró el celular. Siete y veinte. Puteó por dentro. LA puteó. 2 años habían pasado ya, y su subconsciente todavía la amaba.

2 años atrás, su novia lo había dejado. Él amor que el le tenía era casi una obsesión, por lo que algunos días (en esa época) se levantaba 7.20 para ir a verla por la ventana cuando ella se iba a la facultad. Sí, un pelotudo bárbaro.

Pero en estos dos años había crecido, había madurado, se había enamorado de nuevo (de otra persona), se había vuelto a desenamorar, había dejado todo atrás. Pero su subconsciente creía que era necesario joderlo de nuevo, convencerlo de que ese amor todavía no se había ido.

Se levantó, fue a la cocina y a oscuras agarró un vaso. Pensó en tomar un poco de whisky, pero le pareció muy novelesco, así que se sirvió sólo soda. Le gustaba pensar que un escritor lo estaba observando noche y día para contar su vida, y no se lo quería hacer fácil. Quizás por eso su vida era tan aburrida.

Sin darse cuenta casi, se encontró a sí mismo yendo hacia la ventana, aunque sabía que no la iba a ver. Era sábado y ella ese día no cursaba. Sin embargo, cuando corrió la cortina, en medio de la lluvia la pudo ver esperándolo, sentada en el cantero.

Sin pensarlo, salió como estaba, con los boxers de Boca y la remera vieja con la cara de Cobain que usaba para dormir. Cruzó, y se miraron durante un largo rato, hasta que él le dio un abrazo. Los dos cerraron los ojos.

Cuando se dio cuenta, estaba mirando el techo. Bah, mirar es un decir. La oscuridad reinaba en el cuarto, y sus ojos no podían abrirse del todo. Era un sábado a la mañana triste, lluvioso, aunque todavía no lo sabía…