2 de la mañana. No me puedo dormir. Tengo los auriculares del celular roto, y el reproductor de mp3 sin pilas. Pongo un cd en el equipo y no me lo lee. “Claro, no es original”, digo.  Pongo uno original. No me lo lee. “Claro, andate a la concha de tu madre equipo de mierda, tenés 17 años nomás, cómo no me vas a leer un cd”.

Me tomo un vaso de soda bien helada (porque soda caliente no es soda) y vuelvo a la pieza, me acuesto y prendo la radio. Radio fm a las 2 de la mañana. Un viaje de delirios:

86.1: No existe, pero algún defecto de mi equipo de música hace que sea posible escucharla, aunque sólo sea un “sssssfsfsfsfsfsfssff”.

87.5: Primera frecuencia permitida. Pastor (evangélico?) proveniente de África, 2 año de instituto de Español, repitiendo “a cambio de nara, a cambio de nara!”  (parece que en África no usan la “d”).

89.1: La Liga live @ “reducto bailable no identificado”. Sonido de aire. Calidad: 1/10. Ideal para que lo escuche mi amigo ese que lava el auto los sábados a la tarde escuchando cumbia a todo volumen.

90.1: “Noticiero trasnochador”, con Cacho Alfandro y la Negra Rodríguez.

92.4: “Radio 34, todo el día a toda hora, la radio que nunca te deja” (radio con dueños de guita, pero programas berretas. El equivalente en la radio a Canal 26).

92.9: Balada ochentosa inglesa. Lo mejor hasta ahora. Lo peor después de escucharla 10 minutos.

94.5: Radio de “rock argento”. Escucho la presentación y la dejo. Empieza un tema de La Mocosa o La Pulposa o La Roñosa o algo así. Cambio a la siguiente y al rato vuelvo. Están pasando la última de Hijos del oeste. La elimino del dial.

96.1: Un pastor del “pare de sufrir” hablando en un dialecto medio brasuca medio argento (gracias @chapita)

97.3: “Clásicos de los ’90″. Zombie, Smells like teen spirit, No rain? No, Wannabe, Tearin’ Up My Heart y Everybody

98.7: Radio universitaria. 1 hora de REM, Artic Monkeys, Peligrosos Gorriones y Massacre. Me estoy quedando dormido hasta que empieza el siguiente programa, con un joven autodenominado “El demonio de la radio”, que habla de sus conquistas y da consejos baratos para levantar minas. Es insoportable, pero lo dejo 15 minutos más. Por ahí algo ayuda.

99.9: Escucho “menea, menea, menea mi morena, menea para el papi questa nouche está re güena” y me doy  cuenta que el reggaetón es una de las peores cosas que le pasó al mundo.

102.1: “FM Latinos, para una noche de seducción” (la misma radio que escucha la profesora que me lleva a la escuela durante el día)

103.4: Programa deportivo. Fan llamando por teléfono y diciendo “see, mañana vamos a ir con lo’ muchacho’ a acompañar al equipo porque se lo merece y este año salimos campiones y tenemo’ aguante así que mañana lo’ esperamo’ a todo’ para salir con los camiones y si llevan vino mejor”

104.2: “Tamo’ todo’ loco’”, programa de opinión con “María Marta Gutierrez”. Programón.

105.4: Retransmisión de Yupanqui VS Deportivo Maipú.

Dándome cuenta que prefiero escuchar el “papazapallocebolla verduuuuras señora” de la camioneta que pasa todas las mañanas antes que esos intentos de programación, apago todo a la mierda.

Y me pongo a silbar.

Sí, a silbar a las 2 de la mañana.