Instan-táneas
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- ¡Ya sé! Podría ser que él prende la cámara, le hace un par de ajustes y cuando mira por… ¿cómo se llama el vidriecito ese, dónde ponés el ojo para ver en la cámara? ¿Mirilla? ¿Visor?
- No tengo idea señor. ¿Va a querer algo más o le traigo la cuenta? -dijo el mozo, sabiendo que no servía de nada, que el tipo no le daba pelota.
- Bueno, como se llame, empieza a ver por ahí y se da cuenta que no puede estar todo tan perfecto para una foto. Que alguien puso todo así a propósito, que la chica está ahí haciéndose la que lee, tratando de conservar la misma pose para salir así. Que el graffitti que está debajo de ella está fresco todavía, porque lo pusieron ahí para la foto. Mirá mirá, ¿viste bien la foto? Es buenísima.
- Es buena -miró la notebook con el café enfriándose al costado, como ya lo había hecho unas 35 veces en el rato que había estado ahí. El tipo le caía mal, pero daba muy buena propina, y eso era lo que le importaba.
- Bueno, te decía, entonces piensa que le están haciendo algún tipo de joda, para que después cuando suba la foto a Flickr todos se burlen de él. ¿No sabés lo que es Flickr, no? -pareció que por primera vez iba a callarse para escuchar la respuesta, pero no lo hizo.
No importa, no importa. ¡Pará! ¡Mejor! Que su vida es un reality show, en el que lo filman todo el tiempo, que todos son actores que tienen una rutina que repiten todos los días. No no pará, me parece que eso ya lo he visto en algún lado.
- Truman Show, con Jim Carrey -y deslizó muy, pero muy despacito, un “laputaquetereparió”.
- ¿Truman Show decís que le ponga? No no, no me gusta. Y aparte ya te dije que es un cuento lo que trato de hacer, ¿cómo voy a meter a Jim Carrey? Mierda, ya entiendo por qué sos mozo vos.
El mozo trató de calmarse contando hasta $10. Era lo único que lo calmaba; no porque fuera alguien que pensara sólo en la plata, si no porque en ese momento pensaba comprar algo de cianuro con esa plata para ponérselo en el cafe a ese hijo de puta que se hacía llamar escritor.
- O si no tratar de contar la historia de la chica, tratar de pensar por qué está ahí, leyendo, una noche de verano en Buenos Aires. ¿Está esperando a alguien? ¿Qué es lo que está leyendo?. Quizás el tipo de enfrente que la mira lo sabe, sabe todo, y tiene miedo que el que está sacando la foto sea un pervertido o algo así viste, de esos que te sacan fotos en la calle y después la fotoshopean y la suben a internet. Pero cuando se va a cruzar para pararlo, lo agarra el chico que viene caminando, le roba y se va en el taxi. ¿Aunque no sería muy creíble lo del chorro, robando y yéndose en un taxi, no?. A menos que el tachero sea cómplice. No sé, no me convence. ¿A vos?
- Tampoco señor, ¿pero va a querer algo más? -”Que diga “un cuchillazo en la frente”, que diga “un cuchillazo en la frente”, repitió en su cabeza.
- Sí, calentame el café. Y traeme más edulcorante, ¿qué te creés que puedo hacer con dos sobrecitos? Que ratas que son en este bar che. Pero pará que terminemos con esto. Si no pensaba que, de última, podría hablar sobre esta sociedad en la que a todos le chupa un huevo todo, como el auto que se ve estacionado justo debajo del cartel de “No estacionar”. Ah pará, porque si eran más de las 8 quizás sí se podían estacionar.
El mozo ya tenía una cara de culo que podía hacer que al mismo guasón se le borrara la sonrisa. Pero el tipo seguía hablando, no se daba por aludido. Empezó a putear al que había sacado la foto, pero se detuvo. Quizás había sido un buen tipo, como él. Y volvió a pensar en el cianuro. Hasta recién había sido sólo una idea para tratar de calmarse, de hacerse el gracioso y dramático en su mente, pero ahora se estaba convirtiendo en algo que podría hacer fácilmente, con alguna otra sustancia.
- Perdone señor, ¿le puedo hacer una pregunta? -trató de ser amable y de subirle un poco el ego al gordo, sabía que le encantaba que hiciera eso.
- Sícómono, diga nomás.
- ¿Usted ha leído algo de Agatha Christie o de esas viejas novelas de detectives?
- Obviamente, en mi juventud era una de mis escritoras preferidas. Si estuviera viva y viera lo que escriben las escritoras ahora, esas cagadas de Crepúsculo y Harry Potter, se suicidaría. ¿Pero por qué me lo preguntás?.
- Estaba tratando de recordar qué sustancias eran las más usadas para matar gente sin que nadie se diera cuenta en esos libros.
- Me parece que usaban cianuro, o Valium. ¿Por qué? -preguntó sin darle importancia, pero el mozo ya había empezado a preguntar de nuevo.
- Quería saber si son fáciles de conseguir ahora, ¿se pueden comprar en farmacias?.
- Según he leído no se usan más, ahora es todo tecnología y armas automáticas, la gente ha perdido el gusto por los buenos asesinatos. Es una lástima.
- Sí, la verdad es una lástima, lo podría haber disimulado más fácil de esa forma -dijo el mozo tranquilo, y antes de que el tipo levantara la cabeza parar preguntar “¿disimular qué?”, ya tenía un cuchillo clavado en la frente.
El mozo agarró la notebook, fue adentro del bar, sacó su mochila y se largó, mientras la poca gente que había en la calle se daba cuenta de lo que le había pasado al escritor, sin entender nada.
Ya no tenía trabajo y posiblemente la policía lo perseguiría, pero tenía lo más importante, lo que había esperado durante tanto tiempo: una notebook y una historia que contar.
Soundtrack del post:
Foto por el capo sanrafaelino de Ivan Kuzel
















