De mala muerte

Entro al baño. Me miro al espejo, veinte segundos son demasiados. Sobra la barba de rutina. Tengo un poco de sangre todavía debajo de la oreja derecha. Abro la canilla, no importa cuál. Es un bar, cualquiera que abra va a ser la fría. Me agacho, cierro los ojos, me mojo la cara. No me puedo levantar, necesito que el agua siga corriendo.

Sé que solamente cuando levante la cara, al ver a alguien detrás de mí, podré entender si definitivamente esto es una película de terror. De lo contrario, lo siento Eleonor. Nada de esto estaba en el guión.

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