Archive de la categoría ‘Amor’

Precipitaciones aisladas

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Publicado el Sábado 20 de agosto del 2011 a las 11:01 pm por Maty!
Categorías: Amor, Puesía

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De su boca que es imán
cae una tormenta sin rayos
pero con más lluvia que la que habrá
el día del juicio final:
ese en el que me deje olvidado,
las fotos en el tercer cajón
las canciones
sin rebobinar y en mute
la voz en la mirada oxidada

y en un apocalipsis sin
chances de resurrección
ni comas finales
me empuje al infierno de ser repelido
y no poder ver nunca más
sonreír el cielo en octubre.
¿Escuchaste?
Sí, un trueno

35mm

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Publicado el Sábado 9 de julio del 2011 a las 11:30 pm por Maty!
Categorías: Amor, Puesía

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En días de pasto y
abrazos sobre abrazos sobre abrazos
ella suele decir
que le gustaría sacar
fotos con sus ojos.
Usar la vista como cámara
retener en memoria o imagen
el contorno de mi pelo
con el otoño de fondo
y en primer plano
algún cielo
-siempre menos real
que el de sus dedos
besándome los labios
en el cuarto oscuro-

Mi Polaroid con
lente de corazón,
mientras tanto,
retrata otro momento Kódak.
Esa foto velada
donde no es necesario abrir los ojos
para ver
que ya no hay sentido que ella no ocupe

Passionale

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Publicado el Viernes 7 de enero del 2011 a las 1:20 am por Maty!
Categorías: Amor, Cuentos

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Su vidrio mental se polariza, percibe exacto qué va a pasar. Y no lo detiene. Y él no sabe cómo detenerse si no lo detienen (también percibe exacto qué va a pasar).
De su frente caen gotas de agua y se seca la frente: para ella la -o su- transpiración no tiene un lado sensual. Desorbitados los ojos tres segundos después, no hay vuelta atrás (¿alguien querría volver?). Hay piel por doquier, incendio en los ojos, humedad en el vidrio de la ventana. No, afuera no hace calor.
¿Hay forma de que la cama no rechine? ¿De que nadie escuche las sospechas? ¿De que la pasión no tenga que ser diluída por un error de cálculo o una sombra detrás de la puerta? ¿Acaso todo -o algo de- eso importa?
Sus ojos dicen que no, que nada importa ahora. Dale, dale, con los ojos. Gemidos mudos, oídos que escuchan lo que no se dice, las manos que se recorren y corren en círculos.
Tocan la puerta. Pará, pará que me pongo la remera. Sí, estás roja. Sí, estás despeinada. Sí, abrí, cerrá y volvé. Poné llave esta vez.
Su vidrio mental se polariza, percibe exacto qué va a pasar.

Título y primera oración afanados vilmente del siguiente tema:

Reactions

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Publicado el Sábado 17 de julio del 2010 a las 8:42 pm por Maty!
Categorías: Amor, Cuentos

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Estoy tirado en el piso. No miro, me da miedo, como siempre. Cuando menos me lo espero, empieza a disparar. Su arma de palabras suena, retumba en las paredes y yo siento que me voy muriendo de a poco, de nuevo. Piensa que no me hiere, que no me afecta, que no me duele, y sigue disparando.
Agonizando, trato de responder. En mi boca ya sólo quedan unas pocas palabras, balas de salva para demostrarle que sí me dolió, y que está bastante equivocada, pero que su puntería es exacta.
Me mira, y ya no es esa mirada pos-beso que alguna vez le vi, mientras me despeinaba y yo sentía que ese momento podía no terminar más. Pedía que no terminara más. Ahora me mira de otra forma, piensa que soy otro, quizás ella también es otra. Pero aún siendo otra, me sigue generando lo mismo.
Intento decírselo, y tiro la última bala, mientras preparo una granada en forma de carta. Apenas se da vuelta y, mientras con una mano se despide, con la otra vacía su cargador.
Ahora es ella la que se va. Yo me quedo acá, desangrándome. No se preocupen, lo merezco. Al dolor, no a ella.

Mario Bros y el amor (un solo corazón)

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Publicado el Miércoles 14 de octubre del 2009 a las 12:18 am por Maty!
Categorías: Amor, Boludeces, Humor

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Sorry Mario

Cuando alguien lo deje (en una relación amorosa), usted tiene que pensar que está jugando al Mario Bros. No no, al Tetris no.  Bueno sí,  al fin y al cabo en el amor hay que encajar, pero sigamos con la metáfora del Mario. No, al Pacman tampoco. ¿Por qué no se calla un ratito y me deja seguir?. Gracias. Bueno, cuando alguien termine con usted, piense que en realidad está en el nivel 4 de algún mundo del Mario, el castillo donde supuestamente estaba la princesa.

Las palabras “ay… no sé cómo decirte esto… pero no estoy enamorada” (o similares) en su cabeza tienen que sonar como “Sorry Mario, but our princess is in another castle”. Ok, la pasó muy bien, mató tortugas, comió flores y hongos alucinógenos, hizo mierda a un dragón, pero ya está: esa no era la princesa, y todavía hay más niveles en el cartucho.

Después de eso, tiene dos caminos: o deja el joystick tirado por un tiempo y apaga la tele, o va hasta el próximo castillo, en busca de esa princesa.

Si deja el joystick por un tiempo, ahí sí puede hacer la gran Pacman. Va a bailar, traga pelotitas (o sea, algo de alcohol) y come fantasmas (chicas, por si hace falta aclarar). Pero en el momento de retomar el juego, tiene que tener cuidado. En algunos casos, la consola se apaga y, sin que se de cuenta, tiene que volver a empezar desde el primer nivel.

En el mejor de los casos (y quizás, de nuevo sin darse cuenta) ya llegó al nivel 8. Y sí, es el más difícil, es un laberinto, tiene que matar a mil bichos, gastar mucho tiempo intentando y seguir perdiendo vidas, pero al final, la princesa definitiva va a estar ahí para decirle “Thanks Mario, your quest is over” (que traducido a la vida real sería algo como “Te amo” o “Sí, quiero” o “No, esta vez es gratis”).

Y ahí sí, tranquilamente, puede apagar todo, desenchufar el transformador e irse tranquilo a disfrutar. Hasta que esa princesa lo deje y se de cuenta que, el juego perfecto, no existe, y no se termina nunca.

Thank you mario!

Aclaración: Hice el post en 10 minutos, así que si no les gusta, jodanse. ¿Para qué entran a este blog?.